Inteligencia ambiental

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Definición

La Inteligencia Ambiental (AMbient Intelligence, AmI), basada en la computación ubicua se fundamenta en que cada persona interaccione con una multitud de dipositivos programables (varios equipos para una persona). Dada su abundancia, necesariamente habrían de ser manejados con mínimo esfuerzo, de forma que la interacción entre sujeto y máquina sea transparente al usuario. La simple presencia de la persona debería bastar para que la máquina interactuase con ella, sin que el usuario tenga que hacer nada de forma consciente. Además, estos dispositivos estarían presentes en todos los ámbitos de la vida diaria, desde el entorno laboral hasta el desarrollo del ocio.

En un entorno con Inteligencia Ambiental las personas coexisten con las máquinas de una manera cómoda e imperceptible y estas se ponen a su servicio para facilitarle la vida y hacerla más agradable como si de organismos inteligentes se tratara. El ejemplo más citado son cuadros que cambian según el estado de ánimo de quien los contempla, la iluminación que se adapta a las preferencias de los habitantes del espacio, etc.

Antecedentes históricos

Se atribuye a Mark Weiser la autoría del concepto AmI cuando trabajaba en 1988 para Xerox en el Parc Lab de California. Weiser y sus colaboradores desarrollaron el primer escenario de cientos de pequeños computadores interconectados, que pasaban inadvertidos en forma de insignias, tarjetas y pizarras electrónicas.

En Junio de 1998, Palo Alto Ventures y Silicon Artists, por encargo de Philips, desarrollan un primer informe sobre AmI como la visión que transformaría la industria electrónica para ofrecer equipos según las ideas originarias de Weiser.

En 1999, Philips se une a la “Oxygen alliance”, cuyo objetivo era anticipar el desarrollo de la tecnología digital del siglo XXI. El consorcio definió una “visión tecnológica” en la que estos ordenadores ubicuos interconectados aprenderían de sus usuarios y mejorarían la vida de la gente. Por primera vez el ser humano no tendría que adaptarse a las máquinas, sino que la tecnología se adaptaría a él.

En el 2000, Philips comienza a idear sus primeras implementaciones de Inteligencia Ambiental en el marco del prototipo conocido como Home Lab.

Posteriormente, siguiendo las indicaciones del Grupo Asesor sobre Tecnologías de la Sociedad de la Información (ISTAG), sería la propia Comisión Europea la que incentivaría esta área, convirtiéndola en objetivo prioritario de investigación de la Unión Europea en su VI Programa Marco. Este programa establecía las pautas investigadoras europeas durante el período 2003-2006. El VII Programa Marco (2007-2013) también mantuvo como prioritaria esta línea. Estas fuertes inversiones justifican el papel relevante que adquirido el campo de AmI durante los últimos años.

Inteligencia Ambiental versus Realidad Virtual

La Inteligencia Ambiental (AmI) es un concepto contrapuesto a la Realidad Virtual ya que la primera coloca al ser humano como centro y destinatario del desarrollo de las futuras TIC ya que estas serán incorporadas en los objetos cotidianos para mejorar la calidad de vida. La Realidad virtual, por el contrario toma al individuo y lo coloca en un entorno no real y virtual

Aplicaciones de la inteligencia ambiental

Aplicaciones sociales. Gracias a la AmI se puede potenciar la participación del individuo en las redes sociales; así como aplicarlo al marketing.

Aplicaciones en la sanidad: Se puede monitorizar el bienestar físico y mental de los individuos. Permite que el individuo adquiera una participación activa en su salud o en la de otros.

Integración de las personas con algún tipo de discapacidad o minusvalía (E-inclusión) y de grupos más desfavorecidos como ancianos o niños.

Aplicaciones en el hogar: es uno de los campos que más se están potenciando. Hogares inteligentes que se adaptan a las necesidades del habitante de la casa en momentos de ocio, rutinas diarias o incluso en situaciones con nuevos miembros o invitados.

Bibliografía utilizada

Consulta Teleco, Junta de Andalucia, Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa

Tendencias 21, [1]